El aumento de las temperaturas, la irregularidad de las precipitaciones y los periodos de calor cada vez más intensos están obligando a mirar la gestión del agua desde una perspectiva más amplia.
Porque mejorar la eficiencia hídrica de una explotación no depende únicamente de cuánto y cómo regamos. También depende de qué ocurre con el agua cuando llega al suelo. Y ahí, la estructura y el estado del terreno tienen mucho que decir.
Podemos disponer de un sistema de riego eficiente, pero si el suelo presenta una estructura deficiente, el aprovechamiento del agua puede verse limitado.
Un suelo con buenas condiciones físicas favorece la infiltración y permite que el agua alcance mejor la zona radicular. También contribuye a reducir pérdidas y a mantener unas condiciones más favorables para el cultivo entre riegos.
Por eso, ante escenarios de temperaturas elevadas y mayor presión sobre los recursos hídricos, cuidar la funcionalidad del suelo se convierte en una herramienta más para mejorar la resiliencia del cultivo.
La estructura determina, entre otros factores, cómo circulan el agua y el aire a través del suelo.
Cuando existe una buena porosidad, el agua puede infiltrarse y distribuirse mejor por el perfil, creando unas condiciones más favorables para las raíces.
Brumos Agro contribuye a mejorar la estructura del suelo y su aireación, favoreciendo una mejor infiltración del agua.
No se trata simplemente de regar.
Se trata de conseguir que el suelo esté preparado para aprovechar mejor ese riego.
Tan importante como conseguir que el agua penetre en el suelo es favorecer que permanezca disponible en la zona donde las raíces pueden acceder a ella.
Mejorar las condiciones físicas del terreno contribuye a aumentar su capacidad para gestionar el agua y crear un entorno radicular más estable.
En periodos de altas temperaturas, esta capacidad adquiere todavía más importancia.
Brumos Agro ayuda a mejorar la estructura del suelo y favorece su capacidad de retención de agua, contribuyendo a un manejo más eficiente de los recursos hídricos.
La relación entre suelo y agua no puede entenderse sin hablar de raíces.
Un sistema radicular bien desarrollado permite al cultivo explorar un mayor volumen de suelo y acceder mejor al agua y a los nutrientes disponibles.
Pero las raíces necesitan unas condiciones adecuadas para crecer: estructura, aireación, agua y equilibrio.
Brumos Agro contribuye a crear un entorno más favorable para el desarrollo radicular y la actividad de la microbiota del suelo.
Así, trabajar sobre el suelo también significa trabajar sobre la capacidad del cultivo para aprovechar los recursos que tiene a su disposición.
El agua tampoco trabaja de forma aislada.
Interviene directamente en los procesos que permiten que los nutrientes lleguen hasta las raíces y puedan ser aprovechados por el cultivo.
Por eso, cuando hablamos de eficiencia hídrica, debemos observar el conjunto del sistema suelo-agua-raíz-nutrientes.
Brumos Agro, como enmienda agrícola mineral del suelo, contribuye a mejorar su estructura y a favorecer la disponibilidad de nutrientes, creando unas condiciones más equilibradas para el desarrollo del cultivo.
No podemos controlar cuándo llegará la próxima ola de calor, pero sí podemos trabajar para que nuestros cultivos afronten las condiciones adversas desde una base más preparada.
En un escenario en el que cada gota cuenta, la eficiencia hídrica empieza mucho antes de abrir el riego. Empieza bajo nuestros pies.
Rellena el formulario de suelo en nuestra página de contacto y te indicamos si Brumos Agro encaja con tu situación y cómo aplicarlo.