Una nueva plantación de viñedo es una decisión a largo plazo. Elegimos la variedad, estudiamos el marco de plantación, planificamos el riego y pensamos en cómo queremos que evolucione la explotación durante los próximos años. Pero hay una decisión que condicionará prácticamente todas las demás: el suelo sobre el que va a desarrollarse la vid.

Prepararlo adecuadamente desde el principio permite crear unas condiciones más favorables para el establecimiento de la planta y su desarrollo futuro.

Una buena estructura para empezar

Las raíces de una nueva plantación necesitan encontrar un suelo que les permita desarrollarse.

La estructura, la porosidad y la aireación del terreno influyen directamente en ese proceso. Un suelo con mejores condiciones físicas facilita la circulación del agua y del aire y crea un entorno más favorable para el crecimiento radicular.

Por eso, preparar una nueva plantación no debería limitarse a trabajar la superficie.

También debemos preguntarnos qué condiciones encontrarán las raíces cuando empiecen a explorar el terreno.

Las raíces son la base de la futura viña

Lo que vemos sobre la superficie comienza mucho antes bajo tierra.

Durante las primeras etapas del cultivo, favorecer un buen desarrollo radicular ayuda a que la planta explore un mayor volumen de suelo y tenga mejor acceso al agua y a los nutrientes disponibles.

Brumos Agro contribuye a mejorar la estructura del suelo y a crear un entorno favorable para el desarrollo de las raíces y la actividad microbiológica.

Trabajar sobre esa base desde el inicio significa preparar el terreno pensando no solo en la plantación de hoy, sino también en su evolución futura.

Tener nutrientes no significa que estén disponibles

Un suelo puede contener nutrientes y, aun así, presentar condiciones que dificulten su aprovechamiento por parte del cultivo.

Por eso, además de conocer qué elementos están presentes, es importante valorar en qué condiciones se encuentran y qué capacidad tiene el suelo para ponerlos a disposición de las raíces.

Brumos Agro, como enmienda agrícola mineral del suelo, contribuye a mejorar la capacidad del terreno para retener e intercambiar nutrientes y favorece la disponibilidad de macro y micronutrientes. No se trata únicamente de aportar. Se trata de conseguir que el suelo funcione mejor.

Buscar el equilibrio desde el principio

Estructura, agua, nutrientes, raíces y microbiota no funcionan de manera independiente. Forman parte de un mismo sistema. Y cuanto antes empecemos a trabajar sobre su equilibrio, mejores condiciones estaremos creando para el desarrollo del cultivo.

Brumos Agro actúa precisamente sobre el suelo, contribuyendo a mejorar sus condiciones físicas, químicas y biológicas y ayudando a crear un entorno más favorable para la futura viña.

Una viña se planta para años. Su suelo también se prepara pensando a largo plazo

Cuando hablamos de una nueva plantación, es fácil poner toda la atención en lo que vamos a plantar. 

Pero quizá la primera pregunta debería ser otra: ¿En qué suelo queremos que crezca nuestra viña durante los próximos años?

Preparar el terreno, favorecer el desarrollo de las raíces y trabajar sobre la disponibilidad de nutrientes desde el inicio puede marcar la diferencia en cómo se establece y evoluciona el cultivo. Porque una buena viña no empieza cuando aparece el primer racimo. Empieza bajo tierra.

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